jueves 3 de abril de 2008

Beso negro. Por donde sale la mierda, entra la lengua

El beso negro es ni más ni menos que lamer el ano ajeno. Es una práctica habitual en las fantasías masturbatorias, pero no tan habitual en la realidad puesto que el receptor del lengüetazo suele sentir vergüenza, o el que lo tiene que chupar siente aprension al olor de la mierda. Lo primero es difícilmente solucionable, lo segundo con una ducha se arregla, aunque hay a quien le excita el olor a mierda.
También puedes practicar el beso negro para disimular tu halitosis. Besar a la parienta y transmitirle el sabor de su propio ano es una experiencia que une más que los propios hijos.

Esta es una práctica en principio inocua, pero no siempre. Las heces contiene bacterias, entre ellas la Escherichia Coli, que puede provocar una diarrea considerable, por lo que nadie querrá chuparte el ano, además de poder llevarte contigo una bonita Hepatitis, hongos y demás fauna intestinal.
No hablaré de la posibilidad de que el sujeto a chupar sufra de hemorroides, o de que tenga el esfínter flojo, pero todo es posible en el mundo del ojete.

Aún así desde aquí se recomienda lamer anos, sea el propio o el ajeno.

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