martes 30 de septiembre de 2008

De crines y cerdas

Hace cien mil años el homo erectus dejó de serlo porque estaba hasta los cojones de ser un mono y bajó del árbol. O salió de la cueva, depende de ambiente. Ese ser era como nosotros. Más bajito, más feo, más tonto y con un hedor más desagradable si cabe que el humano actual.
Pero una cosa lo diferenciaba fundamentalmente de nosotros los civilizados; el vello. Su cuerpo serrano curtido en la piedra era un hermoso tapiz de pelo despeinado, graso y con liendres prehistóricas. Esa pilosidad exagerada tardaría años en desaparecer por obra y gracia de Darwin, pero mientras tanto le daba a nuestro homínido el calorcito y la protección que necesitaba en esa era en donde el arte de la costura estaba todavía dando sus primeros pasos. Transcurrió el tiempo estipulado y el ser humano se quedó pelón cual huevo. Sólo algunas partes del cuerpo todavía hoy resisten a la teoría Darwiniana, teoría que se hace empírica con Gillete, que a su vez se hace definitiva con Corporación Dermoestética.
Como esto es un blog personal, después de esta introducción me siento en la necesidad de mirarme el ombligo, meterme el dedo, remover las pelotillas y dároslo a oler. Porque soy un ser prehistórico, pre-gillete. Mi vellosidad corporal es superior a la media nacional, que de por sí es alta. Tengo pelo en el envés de las manos y los dedos y en el brazo. No es pelusilla, no, es un pelazo negro maravilloso para la confección de tapices flamencos. En las piernas más de lo mismo. El pecho es un valle de chopos entre dos montañas que son mis obesas tetas con dos pezones plantados de simpáticos pelillos. De los hombros nace una abundante capa capilar que baja hasta la mitad de la espalda. Es esta parte de mi anatomía pilosa la que más llama la atención al público que se congrega cuando me despeloto delante del espejo. Pero es mío, no lo quiero pero me jodo porque soy muy macho.
Por lo demás soy normal. Los cojones bien tapizados, el pubis tan onduloso como siempre, y el perímetro del ojete bien protegido contra el frío invierno. Los tirones al limpiarme el culo, los aguanto como un hombre.

1 comentarios:

jebriel.oz dijo...

jajajaja los tirones en el culo xD
jajajajajajaja rifas cabron ajaja

 
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