martes 9 de septiembre de 2008

A hostia limpia en Almería

Un senegalés ha muerto apuñalado por un señor español. Cientos de compatriotas del asesinado piden venganza, tiran piedras a las ambulancias y a los bomberos y queman las casas de los gitanos que se suponen son familiares del asesino. Evidentemente esto no es racismo, son actos de anormales sociales e imbéciles con mucho tiempo libre.

Hace siete años los locales de El Ejido, tras el asesinato de varias personas a manos de marroquíes, salieron a la calle con piedras y palos a hacer el gilipollas. Entonces eso sí era racismo. Xenofobia en estado puro. Hitler era un mariquita comparado con ellos y Goebbels se la chupaba en el búnker mientras rezaba el Ángelus.

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