
Hasta el coño tiene que estar esta pobre chica (la de la foto no, anormales, su hermana). Sin comerlo ni beberlo ha pasado de ser una chica normal a una estrella mediática sin hacer absolutamente nada. Vale que su hermana es Princesa, pero ella, ¿qué es ella? ¿porqué sale en la prensa? ¿se hereda la popularidad cual enfermedad congénita?
Los medios de comunicación, el poder mediático, ese estamento social que está por encima del bien y del mal ha cerrado filas y ha sentenciado que ellos hacen lo que les sale de los cojones porque son los protectores de la libertad de expresión. Son los periodistas el enlace entre lo ocurrido y nosotros mismos, intermediarios de la verdad que se quedan con un margen más que discutible. Todo son ventajas para ellos y nada ni nadie tiene derecho a reprocharles nada, por eso yo me cago en sus putas madres y en sus muertos secos.
Deberían reflexionar sobre lo que hacen y cómo lo hacen, deberían reflexionar sobre porqué se suicidó su hermana, creo yo que auténtico detonante de esta denuncia de Telma Ortiz. Deberían reflexionar sobre sus tristes vidas.
Ahora, gracias a internet y a los blogs, ya no dependemos en demasía de los periodistas profesionales, esos que hacen una carrera que no se sabe exactamente para qué sirve. Ahora somos nosotros, las peronas más o menos anormales los que contamos al mundo lo que nos sale. Y lo que ahora mismo me sale es cagarme en sus repugnantes vidas de parásitos.