Como casi siempre, escribo estas líneas después de una paja. No sé si me inspira o es que siempre estoy con el rabo en la mano. En todo caso, he recordado mis pajas de prepúber, esas pajas inocentes, sin porno y sin pensamientos impuros con triples penetraciones. Simplemente cascársela por el gustillo de cascársela. Y lo que más añoro; la paja seca. Cascársela en cualquier lugar y circunstancia sin necesidad de pañuelo de papel. Libertad total.
Es engorroso tener que limpiarse el calvo de la felicidad después de cada paja. El pañuelo se pega, va dejando rastros por ahí, y la única solución para ocultarlo definitivamente es tirarlo por el váter.
Hubo una temporada cerda en mi vida, en plena adolescencia, en la que no me limpiaba porque no me daba la gana. Me hacía la correspondiente paja, y encerraba la chorra en los calzoncillos. Evidentemente quedaban rastros, pero podría pasar perfectamente inadvertida como una polución nocturna tan típica de la edad, polución involuntaria que yo nunca he tenido y que me hubiera gustado experimentar.
Es por ello que recuerdo con cariño esas pajas en donde al correrse no salía nada de nada. Eran como las pajas de bolsillo que podías hacerte en cualquier sitio. Luego empezó a salir un liquidillo escaso y transparente y estallé de alegría. Era mi regla. Estaba haciéndome un hombre. A partir de ahí, todo cambió, todo fue más húmedo.

4 comentarios:
I know!!! - I have a nice remember!!!
Best REgards
We were happy in those years. We had calluses on our hands. Now we also have.
Saludos afectuosos de un aficionado al BDSM.
jajajajajajajajaja xD
XD ajajajjaja ¡fuck yeah! ¡que vivan las pajas!