Sólo hay una cosa en este mundo que tema más que pillarme el escroto con la cremallera: cascarme los huevos con un bolardo. Como ven, todos mis temores se circunscriben a la entrepierna, y no es para menos porque es allí donde se encuentra el sentido de la vida.El bolardo, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua española, es un "poste de hierro colado u otra materia hincado en el suelo y destinado a impedir el paso o aparcamiento de vehículos". Todos los hemos visto, todos los hemos tocado, los hemos sentido, los hemos sufrido, pero pocos, muy pocos, saben como se llama ese objeto de satanás. Esa columna fálica que emerge del infierno para jodernos la existencia. Pareciera que belcebú estuviera ahí abajo, en el averno, empalmado y tumbado boca arriba esperando que nosotros, pobres hijos de Dios, le rocemos el pito, se lo toquemos o que en un descuido andando hacia atrás frente a un escaparate intentando tener mejor visión de lo que ofrece el comercio, nos lo metamos por el culo. Qué triste morir empalado por un bolardo con el escudo del Ayuntamiento grabado.

1 comentarios:
muy bueno el bolardo.