Hace poco más de una semama llegué a casa de mis padres cual hijo pródigo a pasar las vacaciones. Nada de comidas familiares o reuniones alrededor de la mesa camilla. Simplemente llego, saludo y busco a los viejos amigos para recordar tiempos pasados. Casi todo es bueno, excepto algo que me cabrea sobremanera: la falta de intimidad.
Durante el resto del año vivo solo, o casi. Hago lo que quiero y cuando quiero, ando en pelotas por mi casa y lo dejo todo hecho un asco, y sobre todo, me la casco cuando me apetece, pero amigos, ahora lo estoy pasando mal. En estas casi dos semanas sólo me he podido hacer tres míseras pajas y ninguna frente al ordenador con mi querido porno asqueroso. Siempre hay alguien rondando por el pasillo, entrando al salón donde está el ordenador a decir "hola que tal", haciendo ruidos por la casa que me impide estar alerta por si alguien se acerca a la puerta... Ayer a mediodía decidí tumbarme en mi cama y cascarme una pajilla usando mi maltrecha imaginación aprovechando la sagrada hora de la siesta. Ni llegué a oscilarme el prepucio cinco veces cuando vi girar el pomo de la puerta y entró una persona para preguntar donde había puesto una bolsa con no se qué hostias dentro. La buena costumbre de tocar a la puerta por educación no rige en el ámbito de la familia. Todo es de todos, incluso tus pajas

2 comentarios:
Qué bueno! yo creo que no sabria cascarme una sin video, y tampoco si hubiera gente en casa.. te comprendo perfectamente xD
Gracias por comprenderme, no es coña si te digo que lo estoy pasando francamente mal, nunca sabes el bien que hacen las pajas hasta que las pierdes